Conoce la historia de la canción ¡Qué chula es Puebla!

Conocida como el himno no oficial del estado, una canción reconocida no solo por los poblanos sino por todos aquellos que han visitado o investigado por la región, se trata de ¡Que Chula Es Puebla!

La canción encierra en su letra la belleza del estado, de sus calles, su gente y la nostalgia que causa alejarse de ella, un himno para aquellos que han visto en Puebla su casa.

Aunque no se tiene una fecha exacta para el lanzamiento de la canción, fue compuesta entre 1932 y 1947, años en el que Rafael Hernández, mejor conocido como el Jibarito, compuso la canción.

Rafael Hernández Marín, nacido en Aguadilla, Puerto Rico en 1891, es considerado uno de los grandes compositores de la música latina y tal vez el mejor de la isla caribeña.

El Jibarito llegó a México en 1932 para producir un progroma radial en la emisora XEW, siendo contratado por tres meses, los cuales se convirtieron en varios años.

En su paso por México, su amor por el país y sus tierras se volvió muy especial, de forma que se enroló en el Conservatorio Nacional de Música, además, dirigió una orquesta, se convirtió en actor y creó la banda sonora de diversas producciones radiales y películas mexicanas.

Respecto a la composición de ¡Que Chula Es Puebla!, la realizó junto al poeta español Bernardo San Cristóbal, quien era el director artístico de la XEW.

Muchas historias hay su alrededor, como el que Rafael Hernández estaba enamorado de una poblana y por ello le había dedicado la canción. Aunque esto nunca se ha llegado a confirmar, sí encontró el amor en una mexicana, al casarse en 1940 con María Pérez, con quien tuvo cuatro hijos.

“La letra fue el resultado del binomio Rafael Hernández y Bernardo San Cristóbal, inspirados en la belleza de ese estado, pero más que nada, por el amor que sentían por México”, dijo Alejandro Chalí Hernández, uno de los hijos del compositor.

La belleza de la canción lo llevó a ser un hombre reconocido en el estado, de forma que aquí se encuentra el único monumento a su persona, ubicado en la Avenida de los Próceres, la 43 oriente-poniente, donde se puede observar un busto en su honor, el cual fue colocado en 1979.

Rafael Hernández falleció el 11 de diciembre de 1965, pero su legado musical sigue con nosotros, al tener más de 2,000 composiciones, las cuales constituyen un legado de incalculable valor a la música de Puerto Rico.

Entre sus canciones más famosas y conocidas se encuentran El Chumbacero, Lamento Borincano (la cual ha sido interpretada por Gilberto Santa Rosa, Alfonso Ortiz Tirado, Marc Anthony, entre otros) y Perfume de Gardenias, uno de los danzones más reconocidos.

Su hijo Alejandro Hernández dirige la Sala Museo Rafael Hernández, de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, quien sigue recordando con gusto la forma en que su padre se expresaba de la música y en que se detenía a componer las canciones.

“Me decía: si escuchas a un ave trinar en las mañanas, estás escuchando a Dios. Cuando una canción venía a su mente, se detenía a escribir sin importar lo que estuviera haciendo. De inmediato buscaba papel y lápiz”

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